domingo, 28 de marzo de 2010

Ángel de la guarda, mi Roja compañía…


La Cruz Roja Colombiana ha acompañado el transcurrir de los Juegos Suramericanos. Su labor es desconocida por muchos: algunos ni saben que vela por la integridad de espectadores y deportistas en la sede y las subsedes del evento.




Texto y fotos Andrés Felipe Giraldo Cerón
agiral47@eafit.edu.co

La Roja nos protege de noche y de día. Y no es que haya cambiado la tradicional oración del Ángel de la Guarda… me refiero a la Cruz Roja Colombiana. En su incansable labor, el ente de ayuda humanitaria ha cubierto los Juegos Suramericanos de principio a fin. Nadie parece verlos porque ya hacen parte del paisaje, de los árboles y de los escenarios, pero siempre están ahí, pendientes del momento justo para entrar a auxiliar.

Rocío Sánchez hace parte de uno de los equipos de la Cruz Roja que cubre los Juegos. Siempre ha desarrollado labores de ayuda social, como cuando trabajó en un hogar infantil de religiosas hace ya más de dos décadas. De estatura pequeña, rostro cansado y sonrisa permanente, la acompaña una jovialidad asombrosa, cualidad que seguramente le es útil en su labor de socorrista.

Al igual que todos en la reconocida institución, Rocío tiene una amplia vocación social, una tendencia para ayudar al necesitado, para auxiliarlo, y una completa capacitación.

Junto a ella, el equipo está conformado por un APH (Atención Pre Hospitalaria) o, mejor dicho, un paramédico, una ambulancia, un conductor certificado de ambulancia, un enfermero, una enfermera, una coordinadora y dos voluntarios.

A los diferentes equipos los rotan por los distintos escenarios cada día, dos turnos por jornada. Todos juntos, el grupo completo, son los “ángeles de la guarda” de los asistentes a los Juegos.

Un pre-infarto y dos picaduras
Amanda García es la coordinadora del grupo de Rocío y mientras habla está todo el tiempo pendiente de no ser reprendida. La razón es que debe estar atenta y, en teoría, no debería hablar con los periodistas, sino estar pendiente de que todo ande bien.

Rocío ya ha cubierto dos incidentes en los Suramericanos, sin contar los que han atendido otros equipos en las subsedes. En la inauguración, un señor parece que no soportó la calidad del espectáculo y sufrió un pre-infarto.

Al preguntarle a Rocío por las causas del incidente dice que “para ver esas bellezas –hablando de la inauguración– uno tiene que tener corazón”. Como dato importante, el hombre que fue atendido “sobrevivió”, gracias a la pronta atención que se le prestó.

Los voluntarios ya graduados portan el uniforme clásico de la Cruz Roja, overol azul, mientras que aquellos que se encuentran en período de prueba portan un peto blanco.

El otro incidente ocurrió el jueves 25 de marzo en la prueba del patinaje de velocidad. “Por las luces del escenario se alborotaron esos bichitos que pican a la gente”. No eran abejas sino “abejorros”. La asistencia se prestó para “sacarle el chiche –aguijón– y cuidar a las dos mujeres un rato”. Según Rocío, se debe procurar no suministrar medicamentos por el temor a desarrollar una alergia o una reacción peligrosa al medicamento.

En general, Rocío emitió un parte de tranquilidad, ya que la gente se ha portado bien. “En general todo el mundo ha dado buen ejemplo. Todo esto está muy bien ordenado… Para qué, pero se la cranearon muy bien”, haciendo alusión a la excelente organización de los Juegos en general.

Otra situación graciosa la sufrió en la inauguración, al intentar subir un peldaño resbaladizo del estadio Atanasio Girardot: “Si no es porque una amiga me empuja de la nalga, yo me hubiera ido de para atrás”.

Rocío habla hasta por los codos y de todo lo que cuenta parece ser que en la Cruz Roja todo es posible, hasta los milagros.

Las herramientas y los “clientes”
Explica que un socorrista sin elementos para su labor difícilmente podrá servir de manera correcta. Dentro del equipo de Rocío, y el de cualquier socorrista, se encuentran guantes, tapabocas, linterna, lapicero, libreta, un peto para la noche, un caso y el seguro de vida.

La ambulancia debe ser conducida por un voluntario certificado que haya aprobado capacitaciones especiales para este delicado trabajo.

Estas herramientas, junto con el correcto comportamiento, son las que han salvado numerosas vidas en todo el mundo y con las que cuentan los voluntarios de los Juegos Suramericanos. El resto del equipo está en la ambulancia, perfectamente equipada para cualquier emergencia.

Estos botiquines o “herramientas de trabajo” son las que ayudan a salvar las vidas tanto de deportistas como de ciudadanos.

Aunque cada selección viene con su propio grupo médico, siempre se les colaborará con la opción de utilizar la ambulancia y el personal, para socorrer a los deportistas, explica García.

Los voluntarios de la Cruz Roja trabajan callados. No hacen alarde de sus proezas o de lo buenas personas que son. Hay que tenerlos en cuenta para lo que queda de los Suramericanos como punto de referencia por seguridad y agradecerles los servicios prestados en lo corrido, por su diligencia.

Por si quiere ser un “ángel de la guarda”
Hacer parte de la Cruz Roja es para personas aguerridas que tienen un fuerte sentimiento por ayudar a la sociedad. Para entrar al servicio voluntario de esta institución privada se debe realizar una capacitación previa y pasar por 50 horas de práctica en período de prueba.

Actualmente, muchos profesionales y gente del común se han alistado como socorristas de la Cruz Roja. Para más información, se puede llamar al teléfono 350 53 00, extensión 206.

1 comentario:

  1. Muy bueno el artículo. tien ele estilo tan definido que casi que el lector se enfrenta a un bloque de oro sólido y se queda atónito ante su brillo.
    la investigación es rigurosa y si este escritor es un estudiante, creo que debería dar clases a su profesor

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