miércoles, 27 de octubre de 2010

Bioenergética, alternativa para solucionar angustias de niños brillantes con capacidades paranormales

Foto de http://www.fotoeditores.com/
Los padres de algunos de los “niños índigo”, cansados de no encontrar soluciones médicas o sicológicas para sus “hijos problema”, buscan la ayuda de dos terapeutas de Medellín. Ambas afirman que conectan la sabiduría del universo con el amor y que orientan por medio de técnicas y terapias alternativas como la acupuntura y el reiki. Informe periodístico que posee el aura de la Nueva Era.



Por Ana María Jaramillo
bitacora@eafit.edu.co

Con no más de 50 años de edad, Silvia Dela conserva la juvenil tez blanca y el cabello corto, rubio y ondulado de una mujer de 35. Sus grandes y profundos ojos azules revelan toda una vida de entrega a su labor con cariño y dedicación, cuando sus finos y rosados labios se mueven delicadamente para hablar de su trabajo como terapeuta y médica bioenergética.

Ha trabajado con niños índigo desde que ofrece sus servicios en el Centro Terapéutico Wayra, donde diferentes especialistas realizan terapias físicas y espirituales.

Gloria Montoya es amiga, colega y compañera de trabajo de Silvia Dela. Su voz y mirada, cansadas pero dulces, y las marcas que el paso de los años han tejido sobre su piel, dan cuenta de más de 60 años de vida dedicados a ayudar a las personas a vivir mejor y a resolver los misterios de la mente humana haciendo lecturas áuricas.

La caracterización de sus pacientes
Se da el nombre de “niños o seres índigo” a individuos que han nacido en las últimas décadas, desde 1960. El nombre se debe al color de su aura, el cual es azul fuerte, azul índigo; pero del espectro energético de la mayoría de estos niños se desprenden destellos o rayos de luz amarilla.

Según Gloria Montoya, quien desde hace algunos años ha logrado ver e interpretar el color del aura de las personas, la luz índigo se distingue por ser de mucho brillo y por posibilitar una exploración más profunda del ser, que muestra la calidad genética que posee.

“Los humanos con esta característica tienen una inteligencia maravillosa conectada con la creatividad. Para ellos es muy importante tener una forma de expresar su energía a través de cualquiera de las áreas del arte. Eso es básico”, afirma Dela.

“Los niños índigo son muy inquietos, sobre todo cuando hay normas y más cuando éstas se antepone a la libertad, a la voluntad, y al amor. En estos momentos hacen como una protesta y se muestran algo rebeldes”: Gloria Montoya, médica bioenergética. / Foto de http://www.fotoeditores.com/


Y anota: “Por esa gran inteligencia, y llamémoslo experiencia, que tienen a pesar de su corta edad, les cuesta mucho adaptarse al Planeta, les cuesta aceptar que los adultos tengan menos capacidades que ellos o que sus compañeros de clase de su misma edad no les sigan el ritmo. Por eso son un poco irascibles en ocasiones y algunas veces se refugian en cosas poco sanas, para tratar de encontrar opciones para desahogarse y expresar su energía. Se les recomiendan actividades artísticas y deportivas, aunque son muy intelectuales también”.

Según la acupunturista, “tienen una información que muchísimos de nosotros no hemos activado: la traen lista. Para ellos es muy fácil entender la conexión entre los animales, las plantas, la tierra, el aire, el viento, los planetas; no tiene nada de complicado para ellos”.

“Son por lo general muy intuitivos, clarividentes. Pueden ver la energía, cosas que otros no vemos. Algunos que han sido acompañados en el proceso de crecimiento por personas capaces de entender y respetar esto, han potencializado y canalizado esas habilidades, pero a otros todavía se les inhibe, lo que hace que se sientan desesperados y como ‘bichos raros’. Y no es que lo sean sino que todos somos diferentes, tenemos distintos potenciales y nos debemos complementar”, agrega.

Esta bioenergética expresa que para los niños índigo es fundamental ser respetuosos con ellos, con su proceso, capacidades y con los demás. Lo que les es más complicado es adaptarse. Una vez logran hacerlo es fácil porque pueden comenzar a trabajar en la misión que les fue encomendada desde antes de nacer.

Gloria Montoya afirma que algunos de ellos toman la decisión de irse pronto porque ya terminaron su misión en el mundo, la cual consiste en enseñar a todas las personas a amarse por encima de los errores y defectos:

“Cumplen su misión cuando dan su lección de amor, que en algunos casos es morir físicamente. Ahí he sentido que ellos trascienden a un nivel espiritual y quedan muy cercanos a la Tierra, a los habitantes del Planeta y desde allí nos iluminan. Por lo general mueren muy pronto, es lo que yo he visto. Bueno, no es morir, es irse a un ámbito donde pueden ser luz para otros”.

Los problemas del sistema educativo
Uno de los mayores lios para la generación índigo, según Dela, es que muchos papás y educadores no los reconocen como niños superiores.

“Piensan que son raros. De hecho no los califican como ‘índigo’ sino como hiperactivos: piensan que tienen problemas psiquiátricos, creen que son raros porque ven, sienten, saben e intuyen cosas que cualquier persona no lograría ver, sentir, saber o intuir”, aclara la terapeuta.

“Los niños índigo son muy inquietos, sobre todo cuando hay normas y más cuando éstas se antepone a la libertad, a la voluntad, y al amor”: Gloria Montoya, médica bioenergética. / Foto de http://www.fotoeditores.com/


Silvia Dela confiesa que ha perdido toda la fe que tenía en el sistema educativo: “Los colegios no están preparados para satisfacer las necesidades de los índigo. Tampoco los ámbitos social y familiar están capacitados para relacionarse con ellos. Gracias a Dios hay familias que ya han logrado aprender a conocer a su índigo y con mucho trabajo han cambiado los hábitos disciplinarios y educativos para suplir sus necesidades: han encontrado la forma de amarlos, tratarlos, escucharlos y ponerles límites y normas”.

La bioenergética Dela agrega que “tienen tanta energía, capacidad, dinamismo, que los llaman hiperactivos; pero es un error. Antes de que le termines de explicar un tema a un índigo, él ya lo elaboró. Entonces, como es un niño y su cuerpo está lleno de energía, le encanta el movimiento y lo necesita, se pone hiperactivo. Como lo frenan, pues se pone irascible y entonces las personas que están a su cargo se sienten literalmente encartadas”.

Después de un profundo respiro, Dela comenta que no funcionan desde la amenaza, la nota, la culpa. No es que por esos medios no lleguen a lo esperado, pero les cuesta mucho.

Estos niños son retadores pero no con el ánimo de ser groseros, sino que no tienen los elementos para explicar que ellos no trabajan de esa forma: “Para los educadores es duro que un niño tan pequeño les haga sentir que sabe más que ellos y de hecho sí saben más que cualquiera de nosotros”.

Según Gloria Montoya, los índigo confunden a neurólogos y sicólogos porque tienen ambos hemisferios del cerebro igualmente desarrollados, es decir, tienen amplias habilidades artísticas y lógicas, y demuestran su destreza para manejar tecnologías.

“A estos niños no se les debe introducir en el mismo camino de la educación normativa tradicional. En Colombia ese es un tema vedado: hablarle sobre un índigo a un profesor es muy difícil, pues desde el preescolar estos niños son un problema: o por elevados o porque permiten que los demás los agredan”, explica Montoya.

Pero, ¿en qué consiste la norma?
Silvia Dela hace énfasis en que no está afirmando que los papás y profesores deban ser permisivos y deban pasar por alto las faltas de respeto: “No es que no haya que asumir reglas, ¡hay que asumirlas! Y la primera es no hago al otro lo que a mí no me gusta que me hagan”.

Foto de http://www.fotoeditores.com/
Una vez se haya dejado clara la primera regla, el paso a seguir es construir la escucha, la observación y la comunicación.

Dela está segura de que lo mejor que se puede hacer para enseñar a los índigo es tener un diálogo permanente para que no crean que todo lo que se les está diciendo es cantaleta.

Para los niños índigo las reglas y normas no tienen validez si no incluyen una explicación que los deje tranquilos. Ellos la exigen, dicen las expertas, porque son seres libres que vienen de otra dimensión y no les gusta sentirse controlados.

Muchas de las terapias que se realizan en Wayra están orientadas a los índigo y a sus familias para que ellos y padres tengan un espacio donde haya un ambiente que les permita entenderse y conciliar.

“Esta es la labor que pretendo cumplir cuando estoy en terapia: lo más importante es entrar en conexión con ese niño, con ese ser, para escucharlo y permitirle expresarse: ¿Qué es lo que ve, vive, siente y tiene dentro de sí mismo? Lo que hacemos es coger esa energía divina, esa energía del universo y canalizarla para que nos ayude a todos”, afirma Silvia Dela, orgullosa de su trabajo.

Los prejuicios científicos
Gloria Montoya resalta que también los consideran autistas porque son demasiado pasivos o trastornados mentales porque hablan cosas incoherentes.

Son niños que desde que llegan al Planeta tienen un propósito claro: despertar la conciencia de todas las personas, para que tengamos mayor respeto por los otros y amemos solamente las características bellas que tienen. Y que lo demás lo ignoremos.

Dos vidas para el servicio
Silvia Dela ha logrado encontrar y tratar los problemas de diferentes familias por medio de conciliaciones padres-hijos y logra reconocer en los niños determinadas actitudes que reflejan cómo es su vida familiar y social y aprovecha esto para orientar sus terapias, según las necesidades de cada ser índigo.

Gloria Montoya posee una gran intuición y una desarrollada capacidad de premonición. Es un ser muy pegado a la Tierra. Desde niña ha tenido la posibilidad de ver el aura de las personas, donde puede descubrir el presente y el futuro. Y asevera que para ver el aura lo único que se necesita es soltarse y querer verla, mirar al otro con amor y querer conocerlo.

1 comentario:

  1. Excelente artículo, me gustarìa saber este centro dónde queda.

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