miércoles, 4 de noviembre de 2009

La madre Alicia, la religiosa que socorrió a La Bruja

La Bruja, uno de los libros más conocidos del periodista colombiano Germán Castro Caycedo, relata la historia de una mujer que desde corta edad entró al mundo del ocultismo. La monja que le ayudó a dejar todo aquello habla sobre Amanda (la bruja), su relación con ella y sobre la hechicería.


Por Diana María Pérez Arbeláez
dperezar@eafit.edu.co

Amanda, como la llama Castro Caycedo en el libro, vivía en el municipio de Fredonia (Antioquia) y estuvo tan involucrada en la brujería como con el nacimiento de la narco-política en Colombia a finales del siglo XX. Fue la bruja de cabecera de varios políticos del país, incluyendo a un presidente de la República, alcaldes y gobernadores.

Empezó adivinando la suerte, leyendo el tabaco, las cartas y luego comenzó con la magia blanca, aquella que se reconoce porque hace uso de métodos aceptados por la sociedad y cuyos objetivos son aparentemente sanos e inofensivos.

Con el tiempo esta mujer fue conociendo más sobre ello: sabía de espíritus, ángeles, del poder de las velas y los colores e, incluso, de otras brujas. Así mismo, se fue involucrando hasta llevar al punto de trabajar con magia negra, la cual se conoce por ser utilizada para hacer daño directo a las personas. Después leía el tarot, hacía vudú, enyerbaba a la gente e invocaba espíritus malignos.

A esta vida Amanda le dio punto final en el momento en que conoció a Alicia, una religiosa que le tendió la mano y le mostró el camino del cristianismo. En la Iglesia de San José, en pleno centro de la ciudad de Medellín, se vieron por primera vez y ese fue el comienzo de un largo y arduo proceso que las llevó a convertirse en grandes amigas.

Ahora la Madre Alicia se encuentra en el convento El Ave María, situado a 45 minutos de Medellín, en la vía al municipio de San Vicente (Oriente de Antioquia). Haciendo uso de sus poderes de sanación, esta mujer favorece día a día a diferentes creyentes en su búsqueda de salvar el espíritu.

¿Cómo y cuándo descubre usted que tiene dones de sanación?
“Parto del principio de que ¡todos! tenemos dones: nos los dio Dios cuando dijo ‘vayan impongan las manos, oren por los enfermos, liberen a los que están oprimidos’. ¡A todos nos lo dijo! Algunos porque hemos tenido testimonios muy cercanos o porque acogimos en serio la palabra del Señor, hemos desarrollado mejor esos dones y los hemos ejercitado.

No es que uno tenga nada especial, sino que la misma comunidad, nuestros conocidos, nos piden que oremos por ellos… Mira, es como el vox populi: en la gente se va creando el convencimiento de que tal o cual persona puede orar en determinada circunstancia. Eso es todo.

Uno tiene que desconfiar de la persona que dice “yo tengo tal don y yo…”. ¡No! Uno nunca proclama eso; por el contrario, uno muchas veces duda de tener dones, pero la petición continua de que esté orando como que le confirma a uno y, bueno, si el Señor me quiere utilizar, pues que me utilice”.

¿Qué hacía usted en la Iglesia de San José cuando conoció a Amanda?
“Estaba con un grupo de oración en la iglesia, como tú dices, de San José. Era una asamblea grande y nos reuníamos para orar. Yo nunca la había visto. Se acercó a mí y me dijo: “Yo soy bruja y tengo un hermano muy enfermo. Dígame si me puede ayudar.

Ahí yo pensé, ‘¿Qué haría Jesús? Le ayudaría porque Él vino a salvarnos a todos’. Y así nos encontramos las primeras veces, después nos hicimos muy amigas… ¡La quiero muchísimo! Ella… te puedo garantizar que si se equivocó llevando a algunas o a muchas personas a la brujería, ahora las lleva al corazón de Jesucristo”.

¿Cree que este encuentro fue simple coincidencia?
“No, no, yo creo que son providencias del Señor. A ella algunos sacerdotes ya le habían dicho que no tenían tiempo o, en fin, no la habían acogido. Yo estoy convencida de que todo lo que sucede es providencia del Señor porque el Señor nos ama y tanto la pequeña ayuda que yo le haya podido dar como la que ella me ha dado al igual que muchas personas, es bondad del Señor”.

¿Cuál fue la primera impresión cuando la vio?
“Pues ella es una mujer muy alegre, muy emotiva… ¿qué te dijera yo? Muy inteligente, de gran corazón. La primera impresión fue… pues la primera vez que una… que una… una bruja se me acerca y me dice que la ayude. Vi que era que el Señor me la ponía en el camino para que le participara su misericordia. La acogí ¡sin juzgarla!”.

La brujería hoy
Se dice que la brujería ha existido durante miles de años, ¿por qué cree que en los últimos 100 años ha tomado fuerza?

“Porque el hombre en su búsqueda de la felicidad, en crecientes dificultades busca medios extraordinarios, desafortunadamente en este caso, ayudas que proporciona, aparentemente, el mismo demonio. Él nos hunde porque como él no nos ama, porque somos los herederos del trono que él perdió, entonces nos hace un bien pero para hacernos después un mal mayor.

Muchas personas caen en ese tipo de prácticas por ignorancia y sin medir la gravedad del personaje con el que se están metiendo. Los lleva a la ruina”.

Usted en el libro de Germán Castro menciona la Nueva Era y dice que tiene directa relación con la brujería, ¿cuál es la posición de la Iglesia Católica frente a un movimiento tan fuerte como ese?
“Yo leí un libro de la madre Basilea y me basta esta aseveración: ‘la Nueva Era quiere sacar a Jesucristo del centro de la historia’. ¿Cómo? De muchas maneras, relativizando el concepto de Dios hecho hombre, de Jesús salvador del mundo. La misma medicina alternativa tiene mucha relación con esto. Poner la finalidad de nuestra vida en tener salud y ya.

A mí me parece que eso lleva a mucha egolatría. Algunas prácticas son directamente ocultistas, entonces sí me atrevo a decir que la Nueva Era en general desdibuja nuestro ser cristiano”.

¿Qué opina de los integrantes de la Iglesia que trabajan con magia blanca?
“No te lo niego, sí hay quienes lo hacen. Pero la magia blanca es tan peligrosa como la magia negra, es lo mismo. El autor es el mismo: eso no es de Dios. Ni es de Dios la negra ni es de Dios la otra. La diferencia es que la negra hace males directamente a las personas, quizá la blanca no, pero trabajan con la misma entidad que es el maligno”.

Si es algo que está mal y que es obra de Satanás, ¿por qué esa magia invoca, reza o alumbra algunos santos o en ocasiones al mismo Jesucristo?
“Precisamente para despistar, entonces ahí tenemos la santería. Tú llegas a una parte donde hay una persona que trabaja, aparentemente, con muchos santos. Tú piensas: ‘esto es sagrado, es de Dios’ y mentiras que bajo la apariencia, la figura de un santo, se está invocando a un demonio. Eso es despiste, astucia satánica”.

Los ángeles y la brujería
Amanda, en el libro de Castro Caycedo (en la foto), menciona mucho a los ángeles. ¿Qué relación tienen con la brujería y con el cristianismo?
“Se habla mucho hoy de los ángeles y que hay que recibirlos en la casa, y que el agua, la vela y no sé qué… No, la Biblia nos habla de San Gabriel, San Miguel y San Rafael y ya. Hay miles de ángeles, pero con nombres y con esa familiaridad con que los quieren tratar. Y que llegan a tu casa y que… no, no… ¡Eso es peligroso! porque sí son ángeles pero caídos”.

En el caso de una persona que la “estén trabajando”, es decir, que le estén haciendo brujería, específicamente magia negra, ¿cuál es la solución?
Definitivamente la solución no es la magia blanca. La idea es llamar a alguien que ore limpiamente. Tú vas a conocer que la persona está con Dios si no te va a cobrar ni un centavo. Si te empieza a cobrar dinero ya no está con Dios.

Para terminar, ¿qué sucedió finalmente con Amanda?
(Sonríe) “¿Qué hay de Amanda? Amanda no muere. Está acá, es una profesional, hace muchísimo bien, es un gran apóstol, busca los caminos del Señor con sinceridad. Aún tiene algunos problemas pero yo diría que es una gran cristiana. Muy activa. Es muy inteligente, la quiero muchísimo. (Sonríe de nuevo) El día que quieras te la presento”.

1 comentario:

  1. Nunca hice vudú, nunca estuve en la narcopolítica, te equivocas cuando hablas de esto y de que la magia es negra y blanca, porque toda magia es negra, la madre Alicia excelente, pero tu encabezamiento en parte equivocado.

    Amanda

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