lunes, 8 de noviembre de 2010

Y la cultura fue noticia…

La jornada fue extenuante pero a la vez apasionante, pues el periodismo, aunque agotador, es una manera de vivir. / Foto Agencia de Noticias EAFIT
Con éxito se realizó Periodistas en la Carrera, jornada en la que estudiantes de Comunicación Social cumplieron labores periodísticas alrededor del tema cultural. Museos, artistas, sitios históricos y personajes fueron abordados por los reporteros en formatos auditivos, escritos, audiovisuales, fotográficos y multimediales.

Por Agencia de Noticias EAFIT
agencia.noticias@eafit.edu.co

El día empezó temprano para los reporteros. Caras y ojos que dejaban ver la falta de sueño en estudiantes, y también en docentes, hacían presagiar una larga jornada para los nóveles periodistas, todos estudiantes del pregrado en Comunicación Social de la Universidad EAFIT, que se aprestaban a comenzar la séptima edición de Periodistas en la Carrera, cumplida el viernes 5 de noviembre en diferentes lugares del Valle de Aburrá.

Desde tempranas horas comenzaron a llegar los estudiantes a las salas de edición
Y como se trató de una actividad de práctica informativa, dedicada al tema de la cultura, muchos de los chicos participantes, unos 150, se encontraron con algo muy común en los periodistas que laboran en medios, y es el cambio de planes a última hora…

Fue el caso de Laura Salazar, estudiante de tercer semestre, quien lo comprobó en plena marcha:

Una de las etapas más largas para algunos estudiantes, fue desgravar los audios, sobretodo aquellos que realizaron entrevistas muy extensas
“Al principio quería hacer un artículo sobre la casa de Débora Arango, en Envigado, pero no pude lograrlo, de manera que cambié el tema por la historia del raspao en Medellín. Entrevisté a un señor que lleva más de 30 años haciendo raspaos, él me contó que la receta original la trajo un caleño a mediados de la década de 1960 que alquilaba las máquinas y que esto hace parte de la tradición vallecaucana”.

El hecho es que experiencias como estas, y de todo tipo, vivieron los reporteros, quienes debían experimentar lo que es la labor periodística durante un día y todo lo que esta incluye, es decir, levantarse temprano, tener listo el tema, ir a buscar las fuentes, entrevistarlas, volver a las salas de redacción a editar y esperar que los editores, en este caso los profesores, les hicieran correcciones a sus trabajos.



La primera reunión fue a las 6:30 a.m. y luego de las instrucciones se embarcaron en búsqueda de la noticia. Eso sí, este año, a diferencia de otros, se permitió que los textos y las multimedias se entregaran antes de la jornada.

“Nos dimos cuenta de que para los muchachos un día no es suficiente, pues llegan con muchas dudas y además debemos ayudarles con el estilo, la edición de fotos y la elaboración de los videos. Por eso, este año permitimos la entrega anticipada de ciertos materiales”, explica Carlos Mario Correa Soto, docente del Área de Periodismo y uno de los coordinadores de la jornada.

A Laura la jornada le dejó, por ejemplo, el descubrir que todo el que busca, encuentra… Y si lo dijo fue porque si bien sentía que su tema inicial estaba más enfocado en el aspecto central de la jornada, el que desarrolló con el raspao es mas cotidiano y toca a todo el mundo.

“Todos tenemos recuerdos de, al menos, un raspao en la vida. Yo me acuerdo que mi mamá no me dejaba comerlo porque me iban a dar lombrices, pero una vez que lo probé no pude dejar de comerlo”.

¿La cultura sí es noticia?
Una vez empezaron a llegar de hacer sus reporterías en la calle, a eso de las 10 de la mañana, las salas de edición se comenzaron a llenar con los estudiantes que iban haciendo su arribo.
Desde la radio, pasando por la prensa hasta los audiovisuales, se trabajaron todos los medios de comunicación

Grabadoras, audífonos, videocaseteras y cables miniplug iban de un equipo a otro en una carrera por ser el primero en entregar. Las salas Mac del segundo piso del bloque 38 fueron utilizadas por los equipos de periodistas que trabajaron notas radiales y audiovisuales.

Las salas del tercer piso, por su parte, fueron el centro de operaciones de los escritores y fotógrafos. Los que llegaban tarde debían buscar dos computadores: uno para ellos y otro para un amigo que se demoraba “un tris” en llegar.
La jornada se caracterizó por la participación de estudiantes, docentes y administrativos. En la imagen, Daniel Hermelín, profesor del pregrado de Comunicación Social de EAFIT
El tiempo transcurría y sin que algunos lo quisieran, llegó la hora del almuerzo. “Ay no, ¿tan rápido? ¡No me ha rendido!”, decían algunos estudiantes que aprovecharon el descanso para reírse un poco, ayudarles a los demás y cuadrar el remate en la noche.

En la tarde las salas se volvieron a llenar. Los que no encontraban computador libre pedían uno del Aula Móvil (un carrito que lleva computadores portátiles por toda la universidad) y se sentaban en el suelo a buscar la inspiración entre las palabras de los entrevistados.

Tintos, cigarrillos, botellas de agua y muchos “shhh que no me dejas escuchar lo que dijo”, eran la constante de la tarde.

Ya en las horas de la noche, el cansancio se hacía notar en los rostros de los estudiantes
En ciertos momentos se propagaba el pánico, pues los profesores no podían atender a todos los estudiantes al mismo tiempo, pero cuando se retomaba la inspiración solo se escuchaba un tecleado duro y los murmullos de los periodistas que revisaban sus textos en busca de errores de redacción u ortografía.

“Todos le metimos la ficha, estamos en nuestro cuento y es muy bueno poder salir a hacer este ejercicio, así sea una vez al año”, dice Laura, que imagina el momento en que pueda volver a comerse un raspao.

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