viernes, 29 de octubre de 2010

Kyra, una eafitense de cuatro patas

Se llama Kyra y fue entrenada para guiar a su propietaria a través de la ciudad, ayudándole a evadir a las personas con las que pueda chocar y los obstáculos que surgen en el camino
Desde hace tres meses, Sandra Aguirre Buitrago asiste a sus clases del pregrado en Música con una nueva amiga. Es su compañera para recorrer los pasillos y las cafeterías de la Universidad EAFIT, acompañarla a los salones, hacer fila en las fotocopiadoras, visitar el Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas y el Auditorio Fundadores. Todo lo hace en sus cuatro patas.

Agencia de Noticias EAFIT
jlujans@eafit.edu.co 

Cada mañana, en su casa en el barrio Aranjuez, Sandra se despide de sus papás y sus dos hermanos, le pone el arnés a Kyra y camina con ella un par de cuadras para tomar la ruta integrada. Luego, abordan el metro en la estación Tricentenario, se bajan en La Aguacatala y se dirigen hacia la Universidad. El mismo trayecto lo hacen todos los días.

La llegada de la labradora le cambió la vida completamente a su dueña. “Me ha ayudado a tener autonomía. Antes tenía que esperar a que mis papás me trajeran o me recogieran y dependía mucho del tiempo de las otras personas”, cuenta la estudiante eafitense, quien pudo dejar el bastón y ahora se desplaza por las instalaciones del campus, precedida siempre por su compañera.

Kyra tiene también tiene una excusa para ir a esos lugares donde tradicionalmente le ha sido prohibida la entrada a los animales, como el metro, las bibliotecas o las cafeterías. Asiste con su ama a clase y se acuesta a dormir tranquilamente debajo de la silla, también es común encontrarla en el Parque de los Pimientos, echada a sus pies.

Sandra afirma en tono de broma que ha capturado más la atención de sus amigos. “Ya ni siquiera me hablan a mí, sino a ella”, comenta entre carcajadas.

La música es el proyecto de vida de Sandra
Esta soprano en formación tiene claro desde ya que quiere especializarse en música antigua, por eso su mayor sueño, después de terminar su carrera, es viajar a Suiza para realizar su posgrado, sin embargo por ahora, se dedica a perfeccionar su canto.

Sandra dio sus primeros pasos en el mundo de la música desde que era una niña. En el coro, donde estaba, descubrió que cantar no era solo un hobbie, sino la profesión a la que quería dedicarse durante toda la vida, por eso comenzó a perseguir con ahínco su sueño.

Se presentó a diferentes convocatorias tratando de conseguir una beca, hasta que finalmente recibió el apoyo de una fundación bogotana que le dio el aval para que comenzara sus estudios en la Universidad EAFIT.

Su limitación visual no ha sido un impedimento, al contrario, ha sido un aliciente más para demostrar sus capacidades. “Qué le vamos a hacer. No puedo encerrarme en la casa ni dejarme amedrentar por esta condición”, expresa con una sonrisa.

La Universidad le brinda semanalmente la asesoría de un músico, quien durante tres horas le dicta las partituras y documentos de estudio, de esta manera ella puede transcribirlas al braile, para después estudiarlas y practicarlas en clase.

¿Y Kyra?
La perra es una donación de la fundación bogotana Vishnú del Ciprés que, además de funcionar como criadero, tiene una vertiente especial dedicada al adiestramiento de perros guías o lazarillos.

Precisamente fue una compañera invidente quien la convenció de que se pusiera en contacto con el entrenador, lo hizo y tuvo que esperar un año para tener a Kyra en sus manos.

“Ella es mi vida. Además de prestarme un servicio me brinda el afecto de una mascota”. Sandra es una de las pocas beneficiadas con este tipo de asistencia, pues la fundación entrega únicamente cinco perros al año en toda Colombia.

“Su entrenamiento es muy estricto y requiere tiempo, por eso no pueden hacerlo de forma masiva”, explica la eafitense.

Durante el adiestramiento aprenden a recibir órdenes, a evadir obstáculos y a identificar los objetos que puedan causar daño. Después, el mismo instructor viaja con ellos desde Bogotá para realizar lo que se llama el “acople domiciliario”.

Como parte del proceso, Sandra también aprendió a comunicarse con Kyra a través de un arnés y una asa por medio de los que le indica los cambios de velocidad o dirección, e igualmente a manejar un collar de ahogo que le permite realizar correcciones inmediatas, en caso de que algo o alguien distraigan a la perra.

Sandra está convencida de que la llegada de Kyra ha EAFIT ha permitido que los demás estudiantes aprendan a conocer este tipo de animales y la manera de relacionarse con ellos, ya que cuando van dirigiendo a un invidente, no se les puede tocar, llamar u ofrecerles comida.

Sin embargo ha aprendido a lidiar cotidianamente con esta situación y sostiene que es normal que pase, porque a diferencia de Estados Unidos o España, en Medellín todavía no existe mucha presencia de perros guías y por lo tanto no se ha creado una cultura al respecto, pero anota que algunos sectores como el del transporte urbano, ya han empezado a tomar conciencia del asunto y a tomar las medidas necesarias.

Lo cierto es que, según lo dicho por Sandra, Kyra es la mascota más culta de Colombia, pues pocas se dan el lujo de pasar horas y horas al lado de Mozart y de tantas piezas barrocas que son el día a día de su ama.

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